Qué hacer ante un incumplimiento de las medidas acordadas, cuándo puede solicitarse su ejecución y cómo actuar si el conflicto afecta a los hijos, las visitas o la pensión alimenticia.
Cuando el acuerdo deja de cumplirse, empiezan los problemas
Hay rupturas que terminan con la firma de un convenio y otras que, aunque jurídicamente hayan quedado resueltas, siguen generando conflictos mucho tiempo después.
Al principio puede parecer algo pequeño. Un retraso en una recogida, un cambio de fin de semana, una pensión que llega tarde o una decisión que se toma sin consultar al otro progenitor.
El problema aparece cuando esas situaciones empiezan a repetirse.
Entonces surge una pregunta que escuchan con frecuencia los abogados de familia en San Sebastián de los Reyes:
“Mi expareja no cumple el convenio regulador, ¿qué puedo hacer?”

La respuesta depende de qué obligación se esté incumpliendo, de lo que establezca exactamente la sentencia o el convenio aprobado y de la gravedad o reiteración de la conducta.
No es lo mismo un incumplimiento puntual que una situación mantenida en el tiempo. Tampoco se aborda de la misma manera un impago de pensión que un incumplimiento reiterado del régimen de estancias con los hijos.
Por eso, antes de reaccionar impulsivamente, conviene revisar qué se acordó, qué se ha incumplido y qué vía permite hacer efectivo lo establecido.
¿Qué significa realmente incumplir un convenio regulador?

El convenio regulador establece las medidas que organizan determinadas consecuencias de la separación o el divorcio. Entre ellas pueden encontrarse cuestiones relacionadas con los hijos, el régimen de comunicación y estancia, los alimentos, la vivienda o determinadas obligaciones económicas. El Código Civil contempla expresamente estos contenidos y establece que, una vez aprobado el convenio o formalizado en los supuestos legalmente previstos, sus acuerdos pueden hacerse efectivos por la vía correspondiente.
Por eso, cuando hablamos de incumplimiento del convenio regulador, no nos referimos simplemente a que uno de los progenitores esté descontento con cómo se está desarrollando la relación después de la ruptura.
Tiene que existir una obligación concreta que no se está respetando.
Por ejemplo, puede ocurrir que un progenitor no entregue a los hijos en los periodos establecidos, que incumpla reiteradamente los horarios de recogida, que deje de abonar la pensión alimenticia o que no contribuya a determinados gastos cuando existe una obligación establecida al respecto.
También puede suceder que se adopten decisiones que entren en conflicto con las medidas aprobadas.
Aquí aparece una cuestión importante: no todo desacuerdo entre progenitores constituye automáticamente un incumplimiento ejecutable de la misma manera.
Por eso es tan importante leer el convenio o la resolución judicial en su conjunto antes de decidir cómo actuar.
¿Qué hacer si mi expareja no cumple el convenio regulador?

Lo primero es evitar que el conflicto se convierta en una sucesión de discusiones personales.
Cuando existe una resolución judicial o un convenio aprobado, conviene partir de un documento objetivo: qué establece exactamente y qué está ocurriendo en la práctica.
Si, por ejemplo, el convenio establece que los menores estarán con uno de los progenitores determinados fines de semana y esas estancias dejan de respetarse de manera reiterada, será necesario valorar qué está sucediendo, desde cuándo ocurre y qué comunicaciones existen entre las partes.
Lo mismo sucede con una pensión alimenticia. No basta con afirmar que “no paga”. Será necesario comprobar qué cantidad establece la resolución, desde cuándo existe el impago y qué pagos, si los hubiera, se han realizado.
Guardar mensajes, correos electrónicos, justificantes bancarios, comunicaciones sobre entregas y recogidas o cualquier otra documentación relacionada con el incumplimiento puede resultar importante para acreditar lo ocurrido.
No se trata de acumular conversaciones para utilizarlas como una forma de presión. Se trata de disponer de información objetiva si finalmente es necesario acudir a un procedimiento.
¿Mi expareja no respeta el régimen de visitas: qué puedo hacer?

Este es uno de los conflictos más frecuentes después de una separación o divorcio con hijos.
Puede ocurrir que un progenitor no entregue a los menores cuando corresponde, que cancele sistemáticamente las estancias, que cambie unilateralmente los horarios o que impida determinadas comunicaciones.
También puede suceder lo contrario: que uno de los progenitores no cumpla las obligaciones que le corresponden durante sus periodos de convivencia.
En estos casos conviene distinguir entre un problema puntual y un incumplimiento reiterado del régimen de visitas o de estancias.
Una modificación ocasional puede deberse a una enfermedad, una emergencia o una circunstancia familiar concreta. El conflicto adquiere otra dimensión cuando el incumplimiento se convierte en una conducta habitual que altera de manera continuada la organización establecida.
Si esto está ocurriendo, no es recomendable responder dejando de cumplir otras obligaciones como forma de compensación.
Por ejemplo, que el otro progenitor incumpla el régimen de estancias no significa que automáticamente pueda dejarse de pagar la pensión alimenticia. Son obligaciones diferentes.
La respuesta debe plantearse por la vía jurídica adecuada.
¿Qué ocurre si mi expareja no paga la pensión alimenticia?

Los impagos de alimentos requieren especial atención porque afectan directamente a las necesidades de los hijos.
La pensión alimenticia está destinada a contribuir al sostenimiento de los menores y puede formar parte de las medidas establecidas en una sentencia o convenio regulador.
Si existe un impago, conviene comprobar exactamente qué cantidad debía abonarse, en qué fecha, qué pagos se han realizado y durante cuánto tiempo se viene produciendo la situación.
La Ley de Enjuiciamiento Civil contempla específicamente la ejecución forzosa de los pronunciamientos relativos a medidas familiares y contiene reglas particulares en materia de alimentos.
Por tanto, si tu expareja no paga la pensión alimenticia, no es necesario limitarse a enviar mensajes reclamando el dinero una y otra vez.
Dependiendo de las circunstancias, puede estudiarse la posibilidad de reclamar judicialmente las cantidades debidas mediante el procedimiento correspondiente.
En este punto es especialmente importante no confundir una reclamación de cantidades con una modificación de la pensión. Si la situación económica de quien debe pagar ha cambiado de manera relevante, puede existir otra cuestión jurídica distinta que deba analizarse.
Una cosa es no cumplir una obligación vigente y otra solicitar que esa obligación sea modificada porque han cambiado las circunstancias.
¿Y si no paga los gastos extraordinarios de los hijos?
También pueden aparecer problemas con gastos que no están cubiertos de la misma manera que los gastos ordinarios.
Por ejemplo, puede surgir una discusión sobre determinados gastos médicos, tratamientos, actividades o necesidades específicas de los hijos.
Aquí no conviene asumir que cualquier gasto que un progenitor considere necesario debe pagarse automáticamente a partes iguales.
Hay que revisar qué establece el convenio o la sentencia y, cuando sea necesario, determinar la naturaleza del gasto y las condiciones previstas para su aprobación o reparto.
Esta es precisamente una de las razones por las que un convenio regulador bien redactado debe intentar anticipar situaciones que pueden generar dudas.
Si quieres profundizar en el funcionamiento y contenido de este documento, puedes consultar nuestro artículo sobre el convenio regulador del divorcio en San Sebastián de los Reyes.
¿Puede mi expareja cambiar las condiciones por su cuenta?

No debería darse por supuesto que una de las partes puede modificar unilateralmente las medidas establecidas simplemente porque considere que la situación actual ha cambiado.
Si las circunstancias familiares han evolucionado, puede existir la posibilidad de solicitar una modificación de medidas, pero eso es diferente de decidir unilateralmente que las medidas anteriores dejan de aplicarse.
Por ejemplo, si uno de los progenitores ha cambiado de horario laboral, se ha trasladado de domicilio o las necesidades de los hijos son distintas, puede ser necesario revisar la organización familiar.
El Código Civil contempla que las medidas adoptadas puedan modificarse judicialmente o mediante un nuevo convenio aprobado cuando las nuevas necesidades de los hijos o el cambio de circunstancias lo aconsejen.
Esto permite diferenciar dos situaciones que a menudo se confunden:
Una cosa es que las medidas hayan quedado desfasadas y sea necesario modificarlas. Otra distinta es incumplir las medidas existentes mientras siguen vigentes.
La diferencia puede tener consecuencias importantes.
¿Qué pasa si el convenio ya no encaja con la situación actual?

No todos los problemas posteriores a una separación nacen porque uno de los progenitores actúe de mala fe.
A veces el convenio funcionaba perfectamente cuando se aprobó, pero las circunstancias familiares han cambiado.
Los hijos pueden haber crecido, haber cambiado de colegio, tener nuevas actividades o necesitar una organización diferente. También puede haber variado el trabajo, el domicilio o la situación económica de uno de los progenitores.
En esos casos, insistir en aplicar literalmente una organización que ya no funciona puede terminar generando conflictos constantes.
La solución puede estar en estudiar una modificación de medidas.
Tu situación puede ser diferente si el problema no consiste en que tu expareja se niega a cumplir, sino en que las condiciones actuales hacen que el convenio resulte difícil de aplicar.
Nuestro equipo de abogados de familia en San Sebastián de los Reyes puede valorar ambas situaciones y diferenciar si estás ante un incumplimiento o ante una posible necesidad de modificar las medidas.
¿Se puede reclamar el cumplimiento de un convenio regulador?

Cuando existe un convenio aprobado judicialmente o una resolución judicial que establece las medidas, la legislación contempla mecanismos para solicitar su ejecución.
Es decir, el ordenamiento prevé una vía específica para hacer efectivas determinadas obligaciones establecidas en materia de familia.
Esto resulta especialmente relevante cuando las conversaciones entre las partes ya no están dando resultado. No obstante, iniciar una ejecución no debería convertirse en la primera reacción ante cualquier pequeño desacuerdo.
Antes conviene analizar el contenido de la resolución, la naturaleza del incumplimiento y las pruebas disponibles.
Un abogado de Derecho de familia puede estudiar estos elementos y determinar qué actuación resulta más adecuada en función de las circunstancias.
¿Es necesario acudir directamente a los tribunales?

No siempre.
Hay situaciones en las que todavía existe comunicación entre los progenitores y el problema puede solucionarse mediante un acuerdo.
Si ambos están dispuestos a negociar, la mediación familiar puede ser una alternativa para intentar resolver determinadas diferencias sin convertir cada desacuerdo en un nuevo procedimiento judicial.
La mediación no sustituye automáticamente una resolución judicial ni permite ignorar las medidas vigentes. Su utilidad está en facilitar que las partes encuentren una solución consensuada cuando existe voluntad real de diálogo.
En San Sebastián de los Reyes, puedes consultar nuestro servicio de mediación familiar en San Sebastián de los Reyes si consideras que todavía existe margen para alcanzar un acuerdo.
También puedes consultar cómo funciona la mediación familiar paso a paso antes de decidir si esta vía encaja en tu situación.
Ahora bien, cuando existe un incumplimiento reiterado y no hay voluntad de alcanzar acuerdos, puede ser necesario estudiar la vía judicial.
¿Qué pruebas sirven para demostrar un incumplimiento?

En los conflictos familiares, los detalles importan.
Una conversación aislada puede tener menos valor que una sucesión documentada de incumplimientos. Por eso, conviene conservar de forma ordenada las comunicaciones y documentos relacionados con el problema.
Pueden resultar relevantes los mensajes en los que se comunica una cancelación de una visita, justificantes bancarios cuando existen impagos, correos electrónicos, comunicaciones sobre entregas y recogidas o documentos que permitan comprobar determinados hechos.
También puede ser importante conservar la sentencia o el convenio regulador vigente y cualquier modificación posterior.
La finalidad no es convertir la ruptura en una recopilación permanente de enfrentamientos.
Es poder explicar con claridad qué estaba establecido, qué ha ocurrido y desde cuándo.
Cuando se solicita asesoramiento a un abogado matrimonialista, disponer de esta información facilita mucho el análisis inicial del caso.
¿Puedo dejar de cumplir mis obligaciones si mi expareja incumple las suyas?
Esta es una reacción bastante comprensible, pero jurídicamente puede resultar problemática.
Si tu expareja no respeta el régimen de visitas, por ejemplo, eso no significa que puedas decidir unilateralmente dejar de pagar la pensión alimenticia.
Del mismo modo, un conflicto económico entre los progenitores no debería utilizarse como razón automática para impedir la relación de los hijos con el otro progenitor.
Las obligaciones familiares deben analizarse por separado.
El objetivo no debería ser “compensar” un incumplimiento con otro, sino utilizar la vía adecuada para reclamar aquello que no se está respetando.
Cuando hay hijos menores, esta prudencia es todavía más importante porque las decisiones de los adultos pueden terminar afectando directamente a su estabilidad.
¿Qué ocurre si el incumplimiento afecta a la patria potestad?
Hay situaciones que no tienen que ver con dinero ni con horarios.
Puede existir un desacuerdo porque uno de los progenitores toma decisiones importantes sobre el colegio, tratamientos médicos, cambio de residencia u otras cuestiones relevantes sin contar con el otro cuando ambos conservan la patria potestad.
En estos casos conviene analizar qué establece exactamente la resolución y qué tipo de decisión se ha adoptado.
Nuestro artículo sobre patria potestad y custodia: diferencias explica con mayor profundidad por qué tener la custodia no significa necesariamente poder decidir unilateralmente sobre todas las cuestiones importantes de la vida de los hijos.
Este matiz puede resultar determinante cuando el conflicto familiar se centra en una decisión concreta y no en el régimen de convivencia.
¿Cuándo conviene consultar con un abogado de familia?
No hace falta esperar a que el conflicto llegue a un punto irreversible.
Si se trata de un problema puntual que ambos progenitores pueden resolver hablando, probablemente el primer paso sea intentar una comunicación clara y documentada.
La situación cambia cuando el incumplimiento se repite, afecta a los hijos, genera impagos, impide desarrollar el régimen de estancias o demuestra que las medidas establecidas ya no están funcionando.
También merece la pena pedir asesoramiento cuando no tienes claro si estás ante un incumplimiento o ante una situación que requiere modificar las medidas.
En esos casos, una revisión profesional puede evitar dos errores frecuentes: reclamar algo que jurídicamente no corresponde o dejar pasar una situación que debería abordarse por una vía formal.
Para quien reside en la zona, contar con Abogados de Familia San Sebastián de los Reyes permite analizar el conflicto desde el marco concreto del Derecho de familia y plantear una estrategia adaptada a la situación.
No se trata solo de hacer cumplir un documento
Cuando existe un convenio regulador, lo importante no es el documento por sí mismo.
Lo importante es que las medidas que contiene puedan funcionar en la vida cotidiana.
Si los progenitores tienen hijos, detrás de cada horario, cada entrega, cada pensión y cada decisión existe una organización familiar que necesita cierta estabilidad.
Por eso, cuando una expareja deja de cumplir lo acordado, conviene actuar con criterio y no desde la confrontación.
Primero hay que identificar exactamente qué se está incumpliendo. Después, valorar si existe margen para alcanzar un acuerdo. Y, cuando no sea posible, estudiar la vía jurídica adecuada para hacer efectivos los derechos reconocidos.
En algunos casos será suficiente una negociación bien planteada. En otros, puede ser necesario acudir a mediación o iniciar una ejecución.
Y cuando las circunstancias hayan cambiado de forma relevante, quizá el problema no sea el incumplimiento, sino la necesidad de solicitar una modificación de medidas.
La diferencia entre unas situaciones y otras es precisamente lo que debe analizar un profesional especializado.
¿Tu expareja no cumple el convenio regulador?
Si tienes una sentencia o un convenio regulador y consideras que tu expareja no está respetando lo establecido, no tienes por qué intentar resolver el problema a base de discusiones que cada vez generan más tensión.
En “AJL, Asesoría Jurídica Legal”, nuestros Abogados de Familia San Sebastián de los Reyes pueden revisar la resolución, analizar el incumplimiento y explicarte qué alternativas existen en función de tu situación.
Podemos ayudarte en asuntos relacionados con el régimen de estancias, pensiones alimenticias, gastos de los hijos, custodia, medidas paternofiliales y otros conflictos derivados de una separación o divorcio.
Si existe posibilidad de acuerdo, también puede valorarse una solución negociada. Si el incumplimiento continúa y resulta necesario acudir a la vía judicial, estudiaremos contigo las opciones disponibles.
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También puedes visitar nuestra página de Abogados de Familia San Sebastián de los Reyes para conocer los servicios jurídicos que prestamos en materia de Derecho de familia.
Cuando una medida ya está aprobada, saber qué derechos tienes y cómo puedes hacerlos valer es el primer paso para dejar de afrontar el problema a ciegas.
Preguntas frecuentes sobre el incumplimiento del convenio regulador
¿Qué puedo hacer si mi expareja no cumple el convenio regulador?
Lo primero es revisar qué establece exactamente el convenio o la sentencia y determinar cuál es la obligación que no se está cumpliendo. Si el incumplimiento persiste, puede estudiarse una reclamación, una negociación, una mediación o, cuando corresponda, un procedimiento de ejecución.
¿Qué pasa si mi expareja no respeta el régimen de visitas?
Si existe un régimen de estancias y comunicaciones aprobado y se incumple de forma reiterada, puede ser necesario valorar las medidas jurídicas disponibles para hacerlo efectivo. Es importante diferenciar un incumplimiento puntual de una conducta repetida y documentar lo sucedido.
¿Puedo reclamar si mi expareja no paga la pensión alimenticia?
Sí, cuando existe una obligación de pago establecida y se producen cantidades impagadas, puede estudiarse la vía de ejecución correspondiente. Conviene revisar la resolución, los importes pendientes y los pagos realizados antes de iniciar una reclamación.
¿Puedo dejar de pagar la pensión si mi expareja no me deja ver a mis hijos?
No debería utilizarse el incumplimiento de una obligación como respuesta automática al incumplimiento de otra. La pensión alimenticia y el régimen de estancias son cuestiones diferentes y deben reclamarse por las vías que correspondan.
¿Qué ocurre si el convenio regulador ya no se adapta a nuestra situación?
Si han cambiado de forma relevante las circunstancias familiares, económicas o las necesidades de los hijos, puede existir la posibilidad de solicitar una modificación de medidas. Es diferente de incumplir las medidas que siguen vigentes.
¿Necesito un abogado para reclamar un incumplimiento?
La necesidad de asistencia profesional dependerá del procedimiento y de las circunstancias concretas. Sin embargo, cuando existe un incumplimiento reiterado, afecta a menores, existen cantidades pendientes o no está claro qué vía corresponde, consultar con un abogado de Derecho de familia puede ayudarte a evitar actuaciones inadecuadas y a valorar la estrategia más conveniente.
¿Puedo intentar una mediación si mi expareja no cumple el convenio?
Puede valorarse cuando existe voluntad real de diálogo y el conflicto es susceptible de resolverse mediante acuerdo. La mediación no debe utilizarse para ignorar una resolución vigente, sino como herramienta para intentar alcanzar una solución consensuada cuando las circunstancias lo permiten.


